JUGLARES EN EL SIGLO XXI

Miguel Ángel Lucero Zafra

JUGLARES EN EL SIGLO XXI


Una de las cualidades del ser humano es la historia de su pueblo, sus costumbres arraigadas, que se han transmitido de generación en generación.


Segovia, durante bastantes años fue frontera con los musulmanes, se construyeron numerosos castillos para mantener lo conquistado, por eso nos encontramos hoy con cantidad de poblaciones que después de la reconquista fueron creándose a su alrededor una vez desaparecida la hostilidad y permitió el desarrollo de los gremios y el mercadeo entre pueblos.


Alrededor del siglo XII coincidiendo con el crecimiento de la actividad económica, aparecen los trovadores y juglares que mediante el cante y la recitación musical narraban relatos sobre todo épicos y románticos. Los juglares no componían, simplemente se limitaban a cantar las denominadas Coplas de ciego o Coplas de pliego de cordel, romances que creaban los trovadores, viajaban de pueblo en pueblo actuando en sus plazas. Gracias en gran parte a estos, se ha conseguido transmitir oralmente tanto tradiciones como diversas crónicas medievales.


Unos amigos me invitaron a comer en el restaurante Casa Román ubicado en Sepúlveda. Esta localidad es un referente nacional del Asado, tanto de cordero como de cochinillo, acompañado de un excelente vino de Ribera del Duero.













Según nos acercamos al establecimiento escuchamos una música que nos recuerda a una época anterior, los señores tocaban instrumentos propios de la zona, el tambor y la dulzaina.












Como a mí me encantan los testimonios y hazañas antiguas empecé a conversar con uno de ellos hasta que me dijo que se podía convertir en juglar. Dicho esto, pedí por favor que nos recitara algo, quería imbuirme en ese momento aprovechando la decoración del local, fiel reflejo de la época.


Abrió la maleta que tenía y saco una tela pintada, copia de la que usaban los juglares para transmitir sus leyendas.















En el video se puede apreciar el resto. No creo que vuelva a vivir algo parecido, fue algo único, por supuesto valió la pena. Tuve la posibilidad de integrarme en la edad media por un momento y sentir el acontecimiento. Como para mí fue muy importante, insólito e irrepetible, escribo este artículo para compartirlo.


Se me olvidaba, hay que hablar de a lo que íbamos, a disfrutar de un asado de cordero que resulto excepcional y su maridaje Malleolus de Sanchomartín 2014; y para terminar Ponche Segoviano -una pasada-.












¡Fue inolvidable, un deleite, para repetir!


En la nube, a 12 de marzo de 2019