REENCARNACION

Miguel Ángel Lucero Zafra

REENCARNACIÓN

 



Hace tiempo que tenía que haber escrito algo para mis lectores, pero el destino te dirige por caminos sorprendentes.

 

Gracias a la contaminación existente en la villa de Madrid me ha obligado a cambiar de ubicación a la costa para mantener a buen nivel mi salud y permitirme disfrutar de la vida como uno sabe.

 

Posiblemente uno hubiera elegido otra ciudad, pero recalé el 23 de diciembre del año pasado por aquí pasando las fiestas en esta urbe con una marcha que hasta mí me sorprendió. Al final deduzco que estoy donde tenía que estar por que cumple con todas mis exigencias lúdicas.

 

Después de vagabundear por el mundo y haber descubierto New York, London, Paris y alguna otra, analizo la diferencia de mi situación actual con mis vivencias en estas ciudades y la conclusión es que me parecen caducas, teniendo en cuenta que allí están los mejores restaurantes, discotecas, pub, etc., el éxito de una juerga no es disfrutar el placer por disfrutarlo –no es cuestión de tener dinero-, sino paladearlo intensamente sacando todo el jugo a la ocasión. Para apreciarlo tenemos que hablar de matices psicológicos y sensuales, vividos al natural, como somos, no como queremos ser. Me voy a explicar, uno puede ver amanecer desnudo en una playa en verano con una mujer excepcional y no estrujar el momento y otro escudriñar el mismo hasta el máximo sentimiento intenso percibido. Esa diferencia no se capta en las personas que viven en esas ciudades e incluso las mismas cuando salen de vacaciones no llevan la misma aptitud.

 

Siempre he tenido la capacidad de adaptarme al entorno y eso me ha permitido hurgar al máximo tanto en mis sentimientos como en los de mi pareja, relamiéndonos de la locura de neuronas que volaban por nuestro cerebro y la ilimitada pasión que afloraban en cada tiempo intenso.

Ya que este es un blog culinario puedo decir que generalmente en las zonas de turismo la gastronomía no es el fuerte, pero contando con un poco de paciencia de mis lectores iré conociendo el territorio y lo pasaré a mis artículos con la fluidez acostumbrada.

 

Visto desde un punto de vista sociológico, salvo algunos habitantes autóctonos, el resto mantienen un pensamiento abierto y dinámico que te beneficias de relaciones humanas asequibles y sin complejos ofreciendo muchas ocasiones placenteras.

 

Por fin, mis “cuantos” han regresado del espacio, mi ecuación se fusiona con otra, comienzan a producirse reacciones químicas temporales consiguiendo unos espacio-tiempo sublimes a los que uno cuando los goza no renuncia. El conjunto de estas sensaciones de todos aquellos que las deleitan hacen que la ciudad esté viva, se ilumine, de ahí la diferencia con las urbes caducas donde todo es predecible.

 

Confirmo haber acertado al cambiar una ciudad por otra, ya que aquí es el lugar para una nueva intensidad que espero deleitar.

 

Os deseo que durante este año seáis tan felices como yo. Feliz 2017.


 

En la nube, a 20 de enero de 2017