LA EXCELENCIA DE UNA VINATERIA

Miguel Ángel Lucero Zafra

LA EXCELENCIA DE UNA VINATERIA

 



Cuando arribé a la provincia de Alicante una de mis preocupaciones era conseguir los majares a los que tenía acceso en Madrid, pero sobre todo los buenos vinos a los que estoy acostumbrado. Gracias al bendito internet donde todo lo que buscas lo encuentras, vislumbré una bodega denominada “Bodega Bernardino” en la misma capital. De obligado cumplimiento era pasarse por allí y husmear comprobando si verdaderamente estaba a la altura de mi última referencia.

 

Para poner en situación a mis lectores ésta Casa abre sus puertas en 1942, regida actualmente por el nieto del fundador cuenta con los mejores vinos de la península. Todos los empleados son profesionales cualificados para aconsejarte el caldo adecuado al maridaje que se dispone. Otro punto a tener en cuenta por el cual no compro vino en cualquier tienda, es la rotación de las botellas. No es lo mismo comprar una botella que lleva una semana en la vitrina que otra que está esperando su comprador desde hace un año. Aquí ya he confirmado que su rotación es breve.

 

Visitando el establecimiento, coincido con el sucesor mantenemos una larga e interesante conversación sobre los diferentes vinos de distintas zonas de España siempre sobre las botellas de los stands, terminando hablando de la “Zona del Condado” ubicada en parte de la provincia de Sevilla y Huelva. Yo presenté a Mioro un vino blanco exquisito de la Bodega Privilegio del Condado y el aportó otro Vino de Naranja de la Bodega Sauci, también con mucha personalidad. Comprendí que aquí iba a encontrar siempre lo que buscara fuera de cualquier zona de este país.


 

Lo normal en zona de costa es un maridaje del mar por lo que sobre todo disfrutaré de blancos pero cuando se dé la ocasión, la colección de tintos es aplastante. Entre los albariños que he degustado de ésta Casa y en otros lugares mi conclusión sobre ellos es que los que aportan personalidad, frescura y sabor afrutado son Paco &Lola, Mar de Frades, Attis y Pedralonga, seguidos de Pazo San Mauro, Envidia Cochina y Veiga Serantes, y a tener en cuenta Fillaboa, Pago de Señorans, y Marques de Vizhoja.

 

A la altura de los mejores vinos se encuentra la Excelencia de una persona cuyo nombre es “Sergio”, persona sana, buena gente, culta, una educación aplastante, con muchas tablas en esta plaza y que ha tenido la amabilidad de introducirme en este conglomerado de autóctonos, foráneos y guiris, que si no tienes una referencia te pierdes en el entorno. Mudarse a una ciudad como ésta sin tener ninguna conexión es una locura y gracias a mi amigo me encuentro en mi casa y con amigos. Esto no tiene precio y por ello quiero demostrar mi eterno agradecimiento con este párrafo. Que sepa que ha dejado una huella imborrable en este mundo.


 

En la nube, a 3 de marzo de 2017.