GASTRONOMIA EN AVILA II

Miguel Ángel Lucero Zafra

GASTRONOMÍA EN AVILA


1ª parte



 

 

Dicen que es tierra de cantos y de santos, pero yo añadiría de excelentes manjares. De esta ciudad escribiré varios artículos porque tiene muchos productos artesanos que no se encuentran fácilmente y mis lectores tienen derecho a conocer ya que se cuales son.

En este documento sólo hablaré de los Restaurantes de nivel para mí donde se prueban exquisiteces.

Para mí el mejor es Doña Guiomar donde el servicio de lujo, la bodega es de lo mejor, completa y bien mantenida. El día que estuve allí me sirvieron una pierna de cabrito al horno aromatizada armónicamente,  por dentro jugosa y por fuera crujiente, perfecta. Los entrantes regulares para el lugar y el vino delicioso, nos bebimos un Reserva Especial de Carmelo Rodero, que estaba para morir. Como no suelo comer postre no hay opinión, pero si me falto un Sorbete que después de una contundente comida sienta bien uno para ayudar.

Otro es El Torreón donde tienen la mejor carne de Ávila, y como el maître fue carnicero sabe cortarla, prepararla para disfrutar y darle el punto en el fuego para su disfrute. El servicio bueno y la bodega cortita.

Otro es El Gran Prix, famoso por su carne de Buey que alimenta y cuando esta para consumir los lleva al matadero y les saca unos filetes que pone a la piedra que estaba para morir. Digo estaban porque antes cuando este manjar lo comíamos cuatro la carne estaba más seleccionada y ahora que tiene el local lleno aunque es “la misma”, los filetes no lo son. También tiene una Cecina para quitarse el sombrero pero que ahora pasa lo mismo, la que ponen no es la que yo paladeaba hace un año. También la bodega y el servicio son cortito.

Me falta un restaurante El Almacén, donde estuve cenando hace ya dos años y la verdad lo que recuerdo que de la carta sólo me atraía una receta que fue la que pedí y estaba bueno, pero tendré que volver para que mi opinión sea más exacta.


En la nube, a 28 de marzo de 2016.



LA GASTRONOMIA EN ÁVILA


2ª parte.

 



En septiembre cuando estuve visitando las murallas, intenté degustar las recetas del restaurante El Almacén pero no pudo ser, porque estaba cerrado por vacaciones. Según me comentan los lugareños lo tienen valorado como el mejor restaurante de la ciudad.

 

Este fin de semana que he vuelto por estos lares, me plantee acercarme, como así fue.

Después de echar un vistazo a la carta y decidir que disfrutaríamos de pescado y no de carne, solicité la carta de vinos y me trajeron un libro lo suficientemente gordo para que cupieran las dos partes del quijote. Al verlo, para acortar el tiempo de búsqueda señale al maître que me buscara los albariños, pues debía de conocer la página mejor que yo, rápidamente me puso delante la hoja de referencia y aprecie que la variedad era amplia y de nivel. Estuve por pedir Marques de Vizhoja, vino fresco, con notas frutales, excelente en boca. Pero al final me decidí por Pazo de San Mauro, afrutado, aromático  y agradable al paladar.

De la carta concretamos para entremés Ensalada de sardina ahumada, parmesano, y vinagreta de tomate seco. Receta descompensada, sin valor gastronómico.

Fuera de carta ofrecían Ventresca de Atún con ajo blanco, Se debieron equivocar de plato porque ni era ventresca ni era ajo blanco. No lo devolví a la cocina porque si no, sería imposible escribir estas letras. Receta para olvidar.

Como poco había llenado el estómago, me atreví a pedir Arenques con crema de mostaza  y el arenque no estaba mal pero la crema o lo que fuera no sabía a mostaza tenía un sabor dulce y a su vez un sabor a vinagre de los pepinillos, Receta imposible, incluso estropeaban el valor del arenque. Recetar para no recomendar.

Y para terminar pedimos Trufas. Creo haber comido trufas en los mejores restaurantes de España y allí ponen otra cosa. Se me ocurrió pedir un Sorbete de limón propio para después de comer, rito que llevo a cabo en todos los restaurantes de nivel y no tenían.

 

En los restaurantes referidos presentan uno de los dos tipos que conozco: Uno, el tradicional -con su pajita, de ahí viene el nombre- a base de hielo picado, limón y cava acompañado de algo para dar un toque especial; y otro, una crema de yogurt, limón y cava para comer con cuchara.

 

En conclusión, según mi criterio y mi paladar la Chef -que según me dijeron era mujer- no sitúa al restaurante como el mejor de la villa. En cambio tanto la bodega como el servicio sí estuvieron a la altura de lo esperado. Sigo manteniendo el criterio del articulo La gastronomía en Ávila - 1ª parte.

 

También estuve en el restaurante El Rincón del Jabugo, la imagen que trasmite no es de un lugar de nivel por eso no lo tenía entre los mejores.

La carta no es muy amplia pero tiene lo autóctono, es decir, Carne Avileña. Como esta vez decidimos comer carne nos abrieron un Ribera del Duero de nivel Matarromera Crianza, propio para estas recetas.

Como entremés, nos apuntamos a Pulpo a la gallega, exquisito, bien cocido y como apunte acompañado de cebolla pollada con la patata, que redondeaba el gusto al paladar, muy bueno.

Como plato fuerte lo teníamos claro Chuletas de cordero y Solomillo de ternera avileña al punto. Las chuletas de lujo y el solomillo sublime, absoluta mantequilla y el chef supo dar el punto de hechura, aunque se le fue un poco la sal, menos mal que era de adorno. Y como tengo costumbre un Sorbete, que esta vez fue de hielo picado, perfecto. Puede ser que no haya degustado antes una carne más exquisita que este solomillo. Receta 10.


 

La conclusión de este establecimiento es que la imagen no muestra el nivel culinario que se disfruta dentro, uno no se imagina las excelentes recetas que tiene la carta. Debiera el dueño corregir esto, porque podía ser el mejor. La bodega corta, pero de nivel y el servicio muy bueno pero cada uno viste de una manera.

 

Como anécdota ofrece la cerveza Isleña, de la que ya hice referencia en el artículo de Ibiza.


 

En la nube, a 31 de octubre de 2016.